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La Patagonia Argentina
La Patagonia es una región geográfica ubicada en la parte más austral de Sudamérica. Abarca territorios de Argentina y Chile. La Patagonia es enorme y comprende cinco provincias: Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Ocupa una superficie de 757.000 km2, un tercio de la superficie total de Argentina, el octavo país más grande del mundo.También en la actualidad se ve utilizada a menudo como referencia a todo el extremo austral del Cono Sur. No existe un consenso generalizado sobre los límites de la región patagónica; en la Argentina es habitual considerar como pertenecientes geográficamente a la Patagonia a todos los territorios al sur de los ríos Colorado y Barrancas incluyendo a la Tierra del Fuego. Políticamente existe la Región Patagónica que abarca además a la Provincia de La Pampa. En Chile es tradicional y de mayor consenso considerar como patagónicos a los territorios que se extienden al sur de la boca del seno y fiordo de Reloncaví, el río Petrohué, el lago Todos los Santos y el cerro Tronador, hasta el estrecho de Magallanes por el sur. Sin considerar la isla grande de Chiloé ni su archipiélago interior, así como tampoco la Tierra del Fuego; aunque turísticamente igualmente se ha utilizado el límite norte usado en Argentina, al promocionar zonas al sur del Río Biobío.
(fuente Wikipedia).
En la Patagonia, a todo vapor.(Chubut)
La fascinante aventura desde Esquel hasta El Maitén, en vagones de madera tirados por una antigua locomotora a vapor.







Cuántas historias pueden caber en 75 cm. Para resolver la incógnita, quizás ayude la paradoja que plantea Paul Theroux en su libro "El Viejo Expreso de la Patagonia". Según el viajero, en la Patagonia todo se maneja en términos de inmensidad o miniatura: "No hay punto intermedio. La enormidad del espacio desierto o la vista de una diminuta flor". Por eso, y siguiendo la paradoja, en los estrechos 75 cm que separan las vías del mítico tren a vapor que en la zona de la Cordillera de Chubut llaman "La Trochita" pueden caber tantas historias como en la inmensidad de la estepa.

La Trochita es el único tren a vapor de trocha supereconómica que funciona en el mundo, tan atractivo por el paisaje que recorre como por sus viejas máquinas y coches, que circulan como hace más de medio siglo. Ya no es el tren pintoresco y deteriorado que durante décadas rescató del aislamiento a pueblos esparcidos entre la estepa y la cordillera sino de un remozado convoy turístico frecuentado por viajeros de todo el mundo.


Desde Esquel, el recorrido de 20 km insume poco más de una hora hasta el poblado mapuche Nahuelpan. También parte desde El Maitén, donde se pueden visitar los talleres de La Trochita y llegar a Ñorquinco, a 36 km.

El calor de la salamandra

Falta poco para las 10 y en el andén de la estación Esquel decenas
de turistas hormiguean entre curiosos y vendedores. Un fotógrafo
intenta una ubicación estratégica antes de que La Trochita haga su
entrada triunfal. No saldrá decepcionado: el tren se acerca a la
estación largando humo al ritmo de su bocinazo, más parecido a un
corno que a la clásica y aguda silbatina de los trenes, con su séquito
de coches claqueando detrás.
Ya habrá tiempo de sacarse una foto junto a la locomotora, una
reliquia de 1922 que con mucho esfuerzo los trabajadores ferroviarios
mantienen en su estado original. Por el momento, trepamos a uno de
los estrechos coches y nos acomodamos en los asientos repartidos
en hileras de uno y de dos, separadas por un angosto corredor.
Por fortuna, nos corresponden los asientos de acolchado verde;
los de madera quedaron reservados para otros pasajeros. De todos
modos, la dureza del asiento no es lo único que uno debe contemplar
a la hora de elegir ubicación: también está el paisaje, que siempre será más vistoso del lado de los asientos individuales, y si uno viaja en invierno la cercanía de la salamandra, instalada en el centro de cada coche para mitigar los rigores del clima patagónico.

La estufa a leña -uno de los agregados de este tren- era muy disputada por los pasajeros en tiempos en los que La Trochita recorría los 402 km que separan Esquel de Ingeniero Jacobacci (Río Negro), en un viaje que llevaba más de 20 horas. No sólo se utilizaba para calentar los vagones sino también para cebar mate y hasta para cocinar bifes.
Claro que por entonces, según nos cuenta la guía, también era habitual que los pasajeros bajaran un rato a estirar las piernas y retomaran la formación, que avanzaba a paso de hombre, unos metros más adelante.

La Trochita era el sostén de todos los pueblos que fueron creciendo a su alrededor. Más de mil hombres llegados de distintas partes del mundo trabajaron en el tendido de las vías, que llevó largos años de idas y venidas. El primer tren salió desde Esquel el 25 de mayo de 1945 y durante décadas se dedicó al transporte de cargas y pasajeros entre Esquel y Jacobacci.
A fines de los 70, cuando Paul Theroux hizo su famoso viaje de Boston a Esquel, La Trochita no era el brioso tren turístico que nos pasea ahora sino un "samovar demente sobre ruedas" con vagones crujientes que transportaban gente, lana y maderas. Veinte años después, en plena fiebre liberal de los 90, El Viejo Expreso Patagónico estuvo a punto de cerrar por su baja rentabilidad.

El gobierno de Chubut decidió rescatarlo, aunque sólo en el tramo Esquel-El Maitén, en el límite con Río Negro. La Trochita resucitó como tren turístico. No es el tren bala, y precisamente en eso está su encanto. Sigue viajando a un promedio de 20 km por hora, largando silbidos de vapor en cada curva.

Aprovechemos entonces para sacar fotos de los valles idílicos que pasan detrás de la ventana, para colgarnos del estribo, para hacer equilibrio en el movedizo espacio que une los vagones o para ver pasar la vida en alguno de los dos coches-comedor con gusto a torta casera.


Llegada a Nahuelpán

Ahora sí, el maquinista cede su puesto y nos deja jugar sobre la mítica locomotora. No es fácil su trabajo: aquí arriba las calderas arden, el fuego amenaza y el calor es infernal. Alcanza con subir unos minutos, asomar la cabeza para la foto y volver a tierra firme para curiosear el hospitalario pueblito mapuche, donde un ejército de niños saluda y ofrece tejidos, artesanías y alimentos.

Optamos por las tortas fritas y las guardamos para el viaje de vuelta. Hay poco tiempo y no podemos perdernos el Museo de Culturas Originarias Patagónicas, donde se exhiben antiguos instrumentos musicales, piezas de alfarería y platería de la cultura mapuche.
La locomotora resopla y anuncia que está iniciando las maniobras para el regreso a Esquel. La máquina avanza, retrocede, se contorsiona, gruñe, transpira humo. Es la hora del regreso.
El paseo desde Esquel hasta Nahuelpan no es la única alternativa para quienes quieran vivir su experiencia en La Trochita. El Maitén es una apacible localidad situada en La Comarca Andina del Paralelo 42 -al sudeste de El Bolsón-, un lugar famoso por sus cultivos de frutas finas, sus lagos y valles y por albergar historias como la del famoso bandido estadounidense Butch Cassidy, que vivió en esta región mientras huía de la Justicia.
El recorrido de 36 km de La Trochita entre El Maitén y Ñorquinco pasa por la estancia del empresario italiano Luciano Benetton.

Pero, más allá de las emociones del paseo en el tren, el viaje tiene otro atractivo: en El Maitén pueden ser visitados los talleres de las viejas locomotoras.

Los tesoros del taller

"Este es un pueblo ferroviario. En cada familia hay alguien que alguna vez trabajó en el ferrocarril", asegura Carlos Kmet, jefe de Talleres. "Mi padre y mi abuelo vinieron de Polonia para construir el tren y aquí se quedaron. Mi abuelo viajó en el primer tren que llegó hasta Esquel". A tal punto la vida de El Maitén está ligada a La Trochita que, todos los años, en febrero se celebra la Fiesta Nacional del Tren a Vapor.

Los talleres -llegaron a tener 120 operarios, hoy son sólo 28-, son únicos en el mundo porque allí se fabrican piezas en base a planos originales que ya no se consiguen. "Una vez, de la fábrica Henschel se sorprendieron al encontrar una locomotora de maniobra que ni ellos sabían que existía", cuentan. El capital más importante de los talleres es el personal, que conoce todos los secretos de las máquinas a vapor. Muchos trabajan allí desde hace décadas y transmiten sus conocimientos a los jóvenes. "De chico, mi sueño era ser ferroviario y se me cumplió. Entré a los 17 años, llevo 43 de servicio y espero jubilarme como ferroviario", se ilusiona Kmet.

El encanto artesanal de las viejas máquinas y la mística de las vias de paso angosto hundiéndose en el paisaje adquiere otra dimensión cuando se trata de este paisaje. El de la Patagonia, tierra de sueños y pioneros.

CUANTO CUESTA
La Trochita desde Esquel hasta Nahuelpan (20 km en 2 hs. 30'), $ 50. En vacaciones de invierno sale de lunes a sábados a las 10; temporada Baja, miércoles a las 10. Museo de Culturas Originarias Patagónicas, en Nahuelpan, gratis. De El Maitén a Ñorquinco (36 km en 3 hs. 30'), $ 70. En julio y durante las vacaciones de invierno, sale jueves y sábados a las 14 (confirmar antes). Para los dos tramos, descuentos a jubilados, menores, estudiantes y residentes en Chubut. Excursión desde El Bolsón, pasaje de La Trochita, guías y traslados, $ 70; 6 a 12 años, $ 20; jubilados y universitarios, $ 50

Fuente( Clarin.com)
Argentina Patagonia Travel - Información turística sobre la Argentina y Patagonia
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